Si Sor Juana hubiera tenido un blog, definitivamente no sería este.
Me encuentro en medio de la oscuridad, esa que no es negra sino azul, de un azul muy profundo y estrellado, un color que hace tiempo me hicieron ver, ¿Quién? Alguien que quiero olvidar, ¿Para qué? Para demostrarme que valgo más que una terrible experiencia interminable.
Pero bueno, no perderé la noche divagando entre calles que no tienen salida.
En estos días toda una revolución ha tenido lugar en mí, he sido cambiada, renovada, reformada y enamorada, la vida se ha tornado de una silueta tan diferente y tan definida, como nunca la había visto, es esta la razón que me ha traído a crear este blog.
Sin pretensiones milenarias, sin esperar nada a cambio, escribo; quizá para demostrarme que aún conservo ese pulso delicado y matizado de la realidad plasmada en papel... pero cuánto me duele que ese papel ahora esté en algún lugar del cibermundo, del ciberuniverso, del ciberespacio.
No me fascina, pienso que soy de los románticos que sueñan ver sus escritos en un libro, libro leído en todos los países del mundo, traducido a todos los idiomas, criticado por todos los literatos admirables... o simplemente hojeado por las manos más dulces y tiernas de un niño de tres años, quien con una crayola raya lo que cree que es su nombre, unas grafías que no forman parte de ninguna lengua pero que son la muestra más fiel de la inocencia y el amor.
Un día, algún día mis libros serán leídos... claro si los escribo!
Cuando pienso en cada letra que ha salido de mis dedos, luego de viajar por mi sangre, provenientes de mi mente la cual visualizaba cada acento y coma... cuando pienso dans cets mots, mismas que yo por mi propia mano eliminé, suprimí de esta memoria virtual añejada en una barrica minimalista de metal, siento un vacío sólo semejante a la pérdida de un amor.
Y es algo terrible!!! Muchas cosas son terribles!
Primero es pavoroso que nuestro mundo, nuestras ideas se vayan cada vez más a la inestable e impalpable internet, En qué momento las memorias virtuales ahora son el hogar de nuestros poemas, pensamientos, ¡amistades!, creo que para un nuevo mundo se requiere ser otra persona, por eso yo nunca me muestro tal cual, porque este mundo no refleja mi calidez ni mi pasión por la vida verdadera...pero –igual que el dinero-, no es la felicidad, pero cómo ayuda!
Ayuda porque es una manera de liberar al pequeño ser gritando y golpeando las pupilas de uno porque está ansioso de salir y ser escuchado, conocido, reconocido.
Segundo, es horrible que el primer paso de la escritura sea la fuerza digital presionando varios fragmentos de un teclado... ¿y el papel? ¿y la pluma? ¿y el lápiz y la goma? ¿Y el comal y la olla? Por qué hemos de perder ese mundo antiguo que nos da identidad, o por lo menos nos regala minutos de felicidad y saudade haciéndonos pensar que lo hace...
Tercero, es pavoroso deshacerse de las letras que pensamos innecesarias, palabras que honradamente se ganaron un lugar y espacio en el universo que encuadra una página de Word... no puedo creer que prescindiera de mis fieles y consoladoras palabras escritas en prosa y muchas veces en verso, no puedo creer que sin piedad seleccionara tanto de mí para borrarlo.
Pero un consuelo me queda, saber que siguen vivas en algún rincón de mi memoria (la que sí me pertenece).
Cuarto, en verdad me asusta imaginar qué hubiera pasado si genios de la literatura como la maravillosa poetisa Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana hubiera cometido la atrocidad de echar a la basura sus obras paupérrimas...aunque claro, no soy tan ingenua como para pensar que dos o tres, o cientos de poemas seguramente fueron abatidos por aquellas manos mexiquenses y arrojadas hacia algún lugar lejano encerrado en cuatro paredes.
Yo como ser humano, como mujer, como joven adulto, como hija, hermana, futura madre, futura esposa, futura abuela, estudiante, lectora, aprendiz y, principalmente, como amante de Dios, no concibo el mundo sin la escritura, aunque ésta represente a un torero milenario y honroso en Altamira, no comprendo mi vida sin la comunicación, qué importa si es aquí o en mí, si es en papel o en el aire, poco tiempo sobreviviría sin decir, sin gritar qué siento, aunque nadie me escuche.
Me encuentro en medio de la oscuridad, esa que no es negra sino azul, de un azul muy profundo y estrellado, un color que hace tiempo me hicieron ver, ¿Quién? Alguien que quiero olvidar, ¿Para qué? Para demostrarme que valgo más que una terrible experiencia interminable.
Pero bueno, no perderé la noche divagando entre calles que no tienen salida.
En estos días toda una revolución ha tenido lugar en mí, he sido cambiada, renovada, reformada y enamorada, la vida se ha tornado de una silueta tan diferente y tan definida, como nunca la había visto, es esta la razón que me ha traído a crear este blog.
Sin pretensiones milenarias, sin esperar nada a cambio, escribo; quizá para demostrarme que aún conservo ese pulso delicado y matizado de la realidad plasmada en papel... pero cuánto me duele que ese papel ahora esté en algún lugar del cibermundo, del ciberuniverso, del ciberespacio.
No me fascina, pienso que soy de los románticos que sueñan ver sus escritos en un libro, libro leído en todos los países del mundo, traducido a todos los idiomas, criticado por todos los literatos admirables... o simplemente hojeado por las manos más dulces y tiernas de un niño de tres años, quien con una crayola raya lo que cree que es su nombre, unas grafías que no forman parte de ninguna lengua pero que son la muestra más fiel de la inocencia y el amor.
Un día, algún día mis libros serán leídos... claro si los escribo!
Cuando pienso en cada letra que ha salido de mis dedos, luego de viajar por mi sangre, provenientes de mi mente la cual visualizaba cada acento y coma... cuando pienso dans cets mots, mismas que yo por mi propia mano eliminé, suprimí de esta memoria virtual añejada en una barrica minimalista de metal, siento un vacío sólo semejante a la pérdida de un amor.
Y es algo terrible!!! Muchas cosas son terribles!
Primero es pavoroso que nuestro mundo, nuestras ideas se vayan cada vez más a la inestable e impalpable internet, En qué momento las memorias virtuales ahora son el hogar de nuestros poemas, pensamientos, ¡amistades!, creo que para un nuevo mundo se requiere ser otra persona, por eso yo nunca me muestro tal cual, porque este mundo no refleja mi calidez ni mi pasión por la vida verdadera...pero –igual que el dinero-, no es la felicidad, pero cómo ayuda!
Ayuda porque es una manera de liberar al pequeño ser gritando y golpeando las pupilas de uno porque está ansioso de salir y ser escuchado, conocido, reconocido.
Segundo, es horrible que el primer paso de la escritura sea la fuerza digital presionando varios fragmentos de un teclado... ¿y el papel? ¿y la pluma? ¿y el lápiz y la goma? ¿Y el comal y la olla? Por qué hemos de perder ese mundo antiguo que nos da identidad, o por lo menos nos regala minutos de felicidad y saudade haciéndonos pensar que lo hace...
Tercero, es pavoroso deshacerse de las letras que pensamos innecesarias, palabras que honradamente se ganaron un lugar y espacio en el universo que encuadra una página de Word... no puedo creer que prescindiera de mis fieles y consoladoras palabras escritas en prosa y muchas veces en verso, no puedo creer que sin piedad seleccionara tanto de mí para borrarlo.
Pero un consuelo me queda, saber que siguen vivas en algún rincón de mi memoria (la que sí me pertenece).
Cuarto, en verdad me asusta imaginar qué hubiera pasado si genios de la literatura como la maravillosa poetisa Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana hubiera cometido la atrocidad de echar a la basura sus obras paupérrimas...aunque claro, no soy tan ingenua como para pensar que dos o tres, o cientos de poemas seguramente fueron abatidos por aquellas manos mexiquenses y arrojadas hacia algún lugar lejano encerrado en cuatro paredes.
Yo como ser humano, como mujer, como joven adulto, como hija, hermana, futura madre, futura esposa, futura abuela, estudiante, lectora, aprendiz y, principalmente, como amante de Dios, no concibo el mundo sin la escritura, aunque ésta represente a un torero milenario y honroso en Altamira, no comprendo mi vida sin la comunicación, qué importa si es aquí o en mí, si es en papel o en el aire, poco tiempo sobreviviría sin decir, sin gritar qué siento, aunque nadie me escuche.
Por ello no me arrepiento, ni me arrepentiré de todo lo que mi pluma dé a luz, porque será esa mi huella por este mundo que apenas comienza, porque será testigo de los primeros pasos que he de dar en una vida transformada por el conquistador perfecto.
Bienvenido lector a este nuestro espacio, porque como en la comunicación, en el amor y en el aprendizaje, “Todo en la vida consiste en un dar y recibir”, así yo espero que mi palabras sean leídas, por el lector que sea, ideal o no, inglés, francés, italiano, libanés, portugués, ruso, japonés, catalán, griego, o no, porque estas letras tienen en cada cabeza y pie un trazo de mí.
