Siempre he sido de la idea -idea sustentada históricamente con tendencia a razón- de que el 15 de septiembre no se debe reconocer como el día de la independencia, sino como el día del Grito de Dolores que dió inicio a la lucha de independencia, pero supongo que para el manejo masivo de información se ahorra más saliva al decir lo primero.
Este es un problema de interpretación histórica que nos lleva a la adopción de un error, de una falsa identidad y por lo tanto de un desprecio hacia una fecha que debería ser honrada por la verdadera importancia y escencia que representa.
Yo no estoy en contra de ninguna fiesta patria, por el contrario pienso que cada fecha histórica, por magnificente o ínfima que se considere, merece mi respeto y reconocimiento, sin embargo pienso que la injusticia de festejar el INICIO de nuestra independencia es, como trasfondo, el mensaje cruel de que nuestra lucha aún no se consuma, es decir festejamos que comenzamos la independencia, pero ¿cuándo festejamos que la logramos? evidentemente nunca porque vivimos en una situación de dependencia económica, política e ideológica.
Esa idiotez y ese absurdo nacionalismo es el que no debería estar presente en nuestra fiesta del 15 de septiembre.
Me ha sido planteado por un hombre muy inteligente esta opción:
No vamos a aplaudirle a Fecal nada de lo que pueda decir o hacer, no vamos a perdernos con tanta comida y bebida...
Vamos a CONMEMORAR la estrategia de guerra que idearon los reconocidos iniciadores y líderes de la lucha de Independencia -bajo las razones, condiciones o circunstancias que lo hayan hecho- vamos a HACER UN RECUENTO de las etapas en las que se gestó un movimiento armado que llevó a su paso ríos de sangre, vamos a VALORAR el esfuerzo y el entrega de aquellos hombres que arriesgaron y perdieron la vida en un intento por ver a su nación y a su pueblo en condiciones humanas, pregresistas y dignas.
Vamos a RECONOCER la valentía y honorabilidad de hombres que dedicaron su fuerza y estudio por la ilusión de que un día este fuera un país independiente.
¿Por qué? Yo lo haré simplemente porque nunca he arriesgado mi vida en nombre de México, porque nunca me he unido a un ejército que busca igualdad, respeto y justicia para el pueblo, porque nunca he planteado un proyecto de nación donde el poder sirve, literaltemente sirve a la ciudadanía, porque yo no me he levantado en armas... lo haré porque respeto y admiro las acciones de los seres humanos que en 1810 dieron un grito de hastío contra el yugo de la injusticia.
No creo ser mala mexicana, pero sí admito que en esta era la lucha es diferente, o así debe ser. Mi mejor papel para demostrarme a mí misma que la guerra bicentenaria no fue en vano es ser buena, recta, no caer en corrupción, delincuencia, ignorancia u holgazanería, sino cumpliendo con mis obligaciones como ciudadano y enseñando a mi descendencia a valorar nuestra historia.
Este es un problema de interpretación histórica que nos lleva a la adopción de un error, de una falsa identidad y por lo tanto de un desprecio hacia una fecha que debería ser honrada por la verdadera importancia y escencia que representa.
Yo no estoy en contra de ninguna fiesta patria, por el contrario pienso que cada fecha histórica, por magnificente o ínfima que se considere, merece mi respeto y reconocimiento, sin embargo pienso que la injusticia de festejar el INICIO de nuestra independencia es, como trasfondo, el mensaje cruel de que nuestra lucha aún no se consuma, es decir festejamos que comenzamos la independencia, pero ¿cuándo festejamos que la logramos? evidentemente nunca porque vivimos en una situación de dependencia económica, política e ideológica.
Esa idiotez y ese absurdo nacionalismo es el que no debería estar presente en nuestra fiesta del 15 de septiembre.
Me ha sido planteado por un hombre muy inteligente esta opción:
No vamos a aplaudirle a Fecal nada de lo que pueda decir o hacer, no vamos a perdernos con tanta comida y bebida...
Vamos a CONMEMORAR la estrategia de guerra que idearon los reconocidos iniciadores y líderes de la lucha de Independencia -bajo las razones, condiciones o circunstancias que lo hayan hecho- vamos a HACER UN RECUENTO de las etapas en las que se gestó un movimiento armado que llevó a su paso ríos de sangre, vamos a VALORAR el esfuerzo y el entrega de aquellos hombres que arriesgaron y perdieron la vida en un intento por ver a su nación y a su pueblo en condiciones humanas, pregresistas y dignas.
Vamos a RECONOCER la valentía y honorabilidad de hombres que dedicaron su fuerza y estudio por la ilusión de que un día este fuera un país independiente.
¿Por qué? Yo lo haré simplemente porque nunca he arriesgado mi vida en nombre de México, porque nunca me he unido a un ejército que busca igualdad, respeto y justicia para el pueblo, porque nunca he planteado un proyecto de nación donde el poder sirve, literaltemente sirve a la ciudadanía, porque yo no me he levantado en armas... lo haré porque respeto y admiro las acciones de los seres humanos que en 1810 dieron un grito de hastío contra el yugo de la injusticia.
No creo ser mala mexicana, pero sí admito que en esta era la lucha es diferente, o así debe ser. Mi mejor papel para demostrarme a mí misma que la guerra bicentenaria no fue en vano es ser buena, recta, no caer en corrupción, delincuencia, ignorancia u holgazanería, sino cumpliendo con mis obligaciones como ciudadano y enseñando a mi descendencia a valorar nuestra historia.
