sábado, 11 de septiembre de 2010

Por qué festejar el 15

Siempre he sido de la idea -idea sustentada históricamente con tendencia a razón- de que el 15 de septiembre no se debe reconocer como el día de la independencia, sino como el día del Grito de Dolores que dió inicio a la lucha de independencia, pero supongo que para el manejo masivo de información se ahorra más saliva al decir lo primero.
Este es un problema de interpretación histórica que nos lleva a la adopción de un error, de una falsa identidad y por lo tanto de un desprecio hacia una fecha que debería ser honrada por la verdadera importancia y escencia que representa.
Yo no estoy en contra de ninguna fiesta patria, por el contrario pienso que cada fecha histórica, por magnificente o ínfima que se considere, merece mi respeto y reconocimiento, sin embargo pienso que la injusticia de festejar el INICIO de nuestra independencia es, como trasfondo, el mensaje cruel de que nuestra lucha aún no se consuma, es decir festejamos que comenzamos la independencia, pero ¿cuándo festejamos que la logramos? evidentemente nunca porque vivimos en una situación de dependencia económica, política e ideológica.
Esa idiotez y ese absurdo nacionalismo es el que no debería estar presente en nuestra fiesta del 15 de septiembre.
Me ha sido planteado por un hombre muy inteligente esta opción:
No vamos a aplaudirle a Fecal nada de lo que pueda decir o hacer, no vamos a perdernos con tanta comida y bebida...
Vamos a CONMEMORAR la estrategia de guerra que idearon los reconocidos iniciadores y líderes de la lucha de Independencia -bajo las razones, condiciones o circunstancias que lo hayan hecho- vamos a HACER UN RECUENTO de las etapas en las que se gestó un movimiento armado que llevó a su paso ríos de sangre, vamos a VALORAR el esfuerzo y el entrega de aquellos hombres que arriesgaron y perdieron la vida en un intento por ver a su nación y a su pueblo en condiciones humanas, pregresistas y dignas.
Vamos a RECONOCER la valentía y honorabilidad de hombres que dedicaron su fuerza y estudio por la ilusión de que un día este fuera un país independiente.
¿Por qué? Yo lo haré simplemente porque nunca he arriesgado mi vida en nombre de México, porque nunca me he unido a un ejército que busca igualdad, respeto y justicia para el pueblo, porque nunca he planteado un proyecto de nación donde el poder sirve, literaltemente sirve a la ciudadanía, porque yo no me he levantado en armas... lo haré porque respeto y admiro las acciones de los seres humanos que en 1810 dieron un grito de hastío contra el yugo de la injusticia.
No creo ser mala mexicana, pero sí admito que en esta era la lucha es diferente, o así debe ser. Mi mejor papel para demostrarme a mí misma que la guerra bicentenaria no fue en vano es ser buena, recta, no caer en corrupción, delincuencia, ignorancia u holgazanería, sino cumpliendo con mis obligaciones como ciudadano y enseñando a mi descendencia a valorar nuestra historia.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Nuestro viaje


Mientras vamos a Londres leo a Ibsen y escribo, tú vas durmiendo a cada rato, por ocasiones te despiertas y me miras, preguntas cómo estoy y volteas para seguir perdido.
Perdida me gustaría estar en esas calles buscando lo inencontrable, lo que más de dos veces encontré en medio de calles que sí conozco aunque nunca había pisado; perdida me gustaría estar de ti para que no siguieras mis pasos de mujer perdida en busca del amor perdido en una lucha que aún no es mía pero que en la menor provocación haré por ganar.
¿Aún no me comprendes? Si me hubieras escuchado aquella tarde de aquel querido mes de agosto que vimos el filme portugués en una sala mexicana sabrías ahora que este viaje sólo tiene por fin encontrar al amor de mi vida, y tú ingenuo que vienes de copiloto creías que ya lo había encontrado.

Sólo es debido hacer una pequeña pausa para que la historia narrada aquí arriba y proximamente allá abajo sea comprendida de una manera libre, con la interpretación que se desee, aunque eso me valga el rechazo de los ortodoxos, los
que injustamente tratan la plurisignificación y la limitan, cuando injustamente marcan el camino que el lector debe seguir, para mí justo eso es lo que no espero de ti lector, no quiero que llegues al fondo de la intención de este escrito porque sería ahí donde me acabarías; prefiero que tomes el rumbo que las palabras te inspiren, quiero para ti la nada absoluta, que de absoluta no tiene nada.

A continuar con el viaje, debo admitir que a veces te miro más de lo que debería –considerando que al mirarte me enamoro de ti y así es más difícil hacerte daño o más bien evitar hacerte el bien- en esos ratos de debilidad por tus rasgos teneri, que cubren con creces los requisitos que un día puse en una hoja ámbar de mi diario con el título “El hombre perfecto”, sonrío, me río y me volteo, creo que los pasajeros que van al lado ya lo notaron y cuando los veo y me ven también se ríen, han de pensar que estoy enamorada de ti o algo por el estilo y lo cierto es que es mi cara de abeja apasionada les da los argumentos, pero no, en realidad pienso en cómo haré para salir a solas por las noches una vez que lleguemos a Londres.
Piensa, si tú te quedares en la habitación evitarás verme esperanzada rodeando las calles rogando por verlo una vez más, abrazarlo y decirle que no lo amo esperando al mismo tiempo creer mis palabras para que no me duela el hecho de que él me aleje de sus brazos, como cruelmente he visto en sueños que lo hace. Ahora bien, considera que si tampoco escuchares cómo llamo a los teléfonos donde pienso que puedo encontrarlo, no te darás cuenta de que él me interesa más que mi propia vida.
Después de estas razones deberías agradecerme la misericordia que te tengo, analízalo y verás que así salimos ganando los dos; tú por dentro pensando en la mujer que encontré en nuestra cama ese día que cumplías años y yo buscando sin encontrar el motivo que me daría valor para dejarte.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Por qué no uso Twitter

Si alguien hubiera preguntado, no habría podido precisar hacía cuánto tiempo había necesitado tanto escribir como lo estoy necesitando ahora.
Y es que no soy nada buena con las fechas; soy buena con los colores, con los nombres, apellidos, llantos, con las palabras poco comunes (como equinácea purpúrea) y con los reclamos a medias, pero con las fechas!...
Creo que todo empezó en un tiempo no muy lejano. Recuerdo sí, que era una noche de esas llenas de color y calor proveniente de lucecitas intermitentes y un antinatural pino con colguijos artesanales adornando la sala; no sé si era sábado o miércoles, pero sí sé que fue un día de aquellos donde el corazón anda medio lánguido y de repente experimenta un ritmo más regocijado.
Sólo me permitiré aclarar que esta no es mi historia y que yo no soy la protagonista, porque si alguien no debe ser protagonista de lo que he de narrar, soy yo –más que nada por salud mental–.
Sucede que tenía un amigo, de esos que nunca son amigos y que en mi caso ha sido mi único no amigo; él y yo éramos como uno mismo, misma mirada que ve todo en cámara lenta, misma risa de enamorados, mismos malos chistes, incluso hasta puedo asegurar que más de dos noches me pareció sentir que nuestro cuerpo también era uno mismo.
Este amigo platicaba conmigo a través del ms... (bueno no hace falta decir a través de qué) y como su internet era tan malo y su “compu” tan traicionera, me comentó de una herramienta cibernética que no era tan “pesada” como el msn, era algo llamado Twitter. Así que me comentó cómo activar una cuenta para así tener comunicación de una mejor manera. No sé qué se refería con “mejor manera”, pero en realidad nada de lo razonable en él me interesaba, la cuestión del amor nunca es razonable.
Entonces decidí crear una cuenta en esta página sobria y con un toque emo.
Número de followers:1 Número de following:1

Éramos en el mundo él y yo; nunca hubo mensajes de coquetería ni nada que tuviera algo qué ver con cosas comprometedoras, pues se trataba de alguien comprometido...creo. Pero no importa, el amor no es algo que yo busque con él –desgraciadamente, creo que él tampoco busca el amor conmigo- (Omita, por favor lector, la palabra “desgraciadamente”, no quiero que se piense que yo lo amaba)
Así fuimos felices con cortos comentarios, absurdos para terceros, pero muy significativos y secretamente atrevidos para él y para mí.
Hasta que un día (esta es la frase que hace pensar que todo va a dar un giro inesperado, pero lo cierto es que yo ya me lo esperaba), él dejó de escribir, lo cual era bueno ya que significaba que dejaría su escuela en los días feriados para regresar a casa, lo que implicaba, según una tradición desde hacía 7 años, que vendría a visitarme, sin permisos, sin aviso previo, pero con algo en sus manos: rosas.
Sí, estaba segura de que eso habría de suceder, incluso me emocioné, no por él sino por las rosas, claro está...
Y pasaron los días, al transcurrir cada uno de ellos me sentaba en el mismo lugar a esperarlo, miraba el sitio donde su presencia debería estar...y nunca estuvo. Cada día abría ese espacio que sólo era suyo y mío, pero no encontraba su rastro. Teníamos una cita y se quedó dormido; no lo culpo, ¿Quién se niega al sueño?, lo que no comprendo es por qué se negaba a nuestra no amistad. Por supuesto eso no me importa ya.
Dado lo acontecido, reflexioné sobre la utilidad que tenía Twitter para mí; digamos que la única razón por la que pertenecía a esa comunidad había partido de mi vida para no volver –estoy exagerando, siempre vuelve!-, así que decidí cancelarla, con la esperanza de que, al hacerlo, también se fueran los recuerdos de él; pero ¡Ah las tecnologías, nunca sirven cuando las necesitas!
En fin, esta es mi historia con Ju...con Twitter.

jueves, 1 de octubre de 2009

Antes que nada, pedriré que me disculpes, lector, si mi francés no es tan depurado, pero apenas comencé a estudiar el modo subjuntivo y estas líneas aparecieron en mi cabeza como un relámpago de ansiedad y consideré una gran falta de respeto ignorarlas y no escribirlas, así que, erróneas o no, no me atrevo a negarles este espacio; por favor, tú tampoco lo hagas.

Si je décrive l´homme de mes rêves, saurais-tu que c´est toi que je cherche?
Je ne le pense pas, car il n´y a pas parole qui crie plus que mes regards ou que les rêves que j´ai depuis beaucoup de temps.
Je t´ai vu un jour á contre-jour, tes cheveux etaient comme une extention du soleil , châtains et radieux, ta peau si blanche, tes yeux si marrom, grand et beau, perfait.
J´imagine que je t´aime, mais je n´espère pas que tu m´aimes.
Tu m´as entonné avec tes mots et ton sourire, un peu d´intellect j´ avais dejá vu... mais non, moi je ne pense pas que tu sois l´indiqué pour moi...au moins que tu si y penses et alors tu me repondes cet appel.
-·-

Si describiera al hombre de mis sueños, sabrías que eres tú a quien busco?
No creo, porque no hay palabras que griten más que mis miradas o que los sueños que desde hace mucho tengo.
Te vi un día a contraluz, tu cabello era como una extensión del sol, castaño y brillante, tu piel tan blanca y tus ojos tan marrón.
Creo que me gustas, pero no espero gustarte.
Me sorprendiste con tus palabras y tu risa, algo de intelecto ya había vislumbrado... pero no, no pienso que seas el indicado para mí... a menos que tú sí lo pienses y entonces respondas a este llamado.
Yo no sé por qué ni cómo se me ocurrieron...pero para qué dejarlas pasar?, quien sabe, quizá un día alguien se adueñe de ellas y responda.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La justa

Muévese, camina con sigilo y sin alterar el quieto espacio del oriente; lleva en las manos el joyero.
Hacía apenas tres días paseábase por las calles de Shiknar, elegante y con mirada altiva, rodeando los espacios donde habría de cometer su mayor crimen.
Era la guerra, se habían acabado ya las consideraciones y los buenos modales; persona alguna que había conocido esos ojos, esa boca y ese cabello -que no era sino una extensión del sol- habría imaginado el nivel de perversidad que escondía aquella mirada marrón.
Las órdenes se habían dado: Entra a Mikha Bohr, habla con la mujer rubia y pide el collar de diamantes con una amatista que está en la vitrina del fondo, cuando te lo entregue dispárale.
Y claro, como cada indicación que se daba, ésta se había llevado a cabo con tal pulcritud que cualquiera se habría sorprendido ante el hecho de no ver una sola gota de sangre en el traje blanco de seda que portaba.
El combate tenía una razón justa de existir; cientos de inocentes muertos en la estación del tren Zhijner, entre ellos su gran amor; nada quedó de aquellos cuerpos ni de su honra; el único resto intacto fue el anillo que habría de consumar su matrimonio, un diamente rodeado de oro blanco con sus iniciales grabadas, KZ.
El sol comenzaba a penetrar cada vez más en sus poros níveos y decididos, ya no le importaba pelear con la misma bandera; querían su presencia en los diarios, pues ahora la tendrían y si un lector hubiera llegado ahí buscando la respuesta al porqué de su crimen, se encontraría con la sentencia más justa y enferma que alguien podría haber dado.
Aquella mente, que un día fue tan nítida e instruida, ya no tenía lugar para remordimientos ni reflexiones, la orden estaba dicha...
Llegó, las puertas se abrieron por manos invisibles, los vidrios acababan de ser lavados, las mujeres se movían de una oficia a otra llevando informes y carpetas; en el fondo un mastil dejaba caer una cascada desde una altura de 20 metros, al lado estaba el cubículo del elevador, de él salieron dos hombres, uno de ellos tenía una mirada extremadamente cínica y depravada, el otro sólo tenía un ojo en su marcado y bronceado rostro; ambos saludaron con una sonrisa bastante forzada; si la decisión hubiera sido propia, el plan se hubiera consumado en ese mismo instante.
Al fin llegó el piso 79, hacía tres minutos el reloj había marcado 12:57, la entrada de caoba se abrió, con la fortuna que albergaban esos 48 metros cuadrados la ciudad entera habría comido durante una semana, el dueño de la oficina estaba sentado con un copa en la mano, no importa qué estaba tomando, igual escuchó las palabras que antecedieron a la hecatombe...
-Buena tarde.
El joyero fue abierto, en la amatista se vislumbraba una minúscula luz, 13:01 pm millones de cristales calleron a 80 metros de distancia del edificio, cada piso aplastó poco a poco al de abajo, los 40 mil gritos del edificio Kajnén se perdieron en la eternidad del silencio...
Nunca los diarios vendieron tantos ejemplares, el editor estaba extasiado y los ciudadanos despedazados, en las primeras planas la última nota del autor de aquella aniquilación masiva se publicó: "Ser justo".

domingo, 13 de septiembre de 2009

Quién está aquí


Muchas veces intenté escribir una historia, no era la más alentadora ni la más animosa, por el contrario sólo narraba una tragedia más en la vida de Bruno, su protagonista. Por alguna razón, o por alguna irracionalidad nunca se pudo publicar; a este infortunio me permití reflexionar: ¿es mejor escribir para crear o para destruir? y afortunadamente la respuesta llegó como centella; escribir es esperanza y aliento.
El quisquilloso juego de mi mente se atrevió a rescatar sólo un fragmento de la historia romántica de ese chico inocente que decidió incrustarse como el personaje principal de estas letras.
"...ella, unívoca en cada ínfima gota de lluvia que caía sin clemencia en medio de la brillosa calle, ella, alumbrada por farolas de color ambar que lloraban solitarias, ella, tan maravillosamente perfecta, tan increíblemente inefable, tan fatal -pero no eternamente- ajena, ella, sin nombre ni más adjetivos que ella, el amor de su vida.
Pero que no se piense que esta historia fue tan triste y amarga como en sus primeras líneas se comprende; esta fue en verdad la historia de amor más real y más magnificente que en este blog se pueda rememorar; la ternura y claridad que Bruno vio en aquellos ojos marrón han rebasado la capacidad de este narrador para representar al amor con simples y redondeadas palabras.
La conoció en el espacio del café, no se puede asegurar si fue un segundo o menos, pero ella volteó a verlo, se miraron directamente a los ojos, de otra forma, él no habría comprendido el porqué de su inmensa dicha; por motivos aún desconocidos, Bruno anduvo, sin más se fue, caminó por varias calles con el recuerdo de ella en la mirada, no reparó en los miles de rostros al rededor, sólo estaba ese pálido semblante enmarcado por un cabello castaño y ondulado, perdido como el pudor de los amantes furtivos, esos lazos dorados y rebeldes, cada uno con voluntad propia; unos labios que aún coqueteaban con finas perlas de café apenas divorciadas de la fina talavera que componía aquella taza... de repente, así como llegan las olas a la rivera, Bruno giró la cabeza para encontrar de nuevo esa silueta elegante y peregrina; no hablamos de un encuentro sencillo y fragil, se trataba de un nuevo respiro, fue como si al verla, el corazón hubiera vuelto a latir...
Ella se ha ido, se fue, húbose ido; no importa el tiempo en que se diga, ese tiempo ya pasó; cualquiera que sepa de amor comprenderá la sonrisa que despide el rostro inmutado de Bruno, porque de cada instante y sonrisa sólo la memoria será hogar, pero seguro es que esas miradas embrolladas y los besos pacíficamente declarados serán testigos de que, indubitablemente, ella también lo amó, lo ama y lo amará."

No me interesa que llegues hasta este lugar, quizá nunca te enteres de lo que no está escrito; sólo hay una salida, y por si la aceptas -te adverto lector- no es la más sencilla: lee, sólo lee, no búsques explicaciones ni formas que no están aquí, sólo lee.
Esa historia que ahora no está aquí nunca existió ni exsitirá, porque segura estoy de que le espera un final feliz, no el que mi aferrada y efímera obstinación por la tristeza se empeñaba a darle.
Si alguna vez has leido un texto sin sentido, es que no lo has leído; si te has enfrentado a una mirada cristalina sin llanto, es que no la has observado. Yo no tengo letras ni lágrimas, porque por alguna razón mi amigo imaginario llamado blog me impidió escribirlas; por ello prefiero denunciarlo ante este espacio perdido en la virtualidad como el primer acto noble y salvador que la cibernética ha hecho por mi.

jueves, 16 de julio de 2009

Ser periodista


Hoy a las 3 am, después de escuchar el hermoso himno nacional mexicano y después de recordar aquellos años de verbena coral en el grupo de mi maravillosa escuela Justo Sierra, cuando me arriesgaba a cantar en aquellas notitas finas y femeninas que convertían a mi voz en un manjar auditivo...(no sé qué le pasó a mi voz)...me topo con un programa que enfila toda una cadena de buen contenido por canal 11, se trata de las nuevas tendencias de capacitación que deben tener los recursos humanos de la segunda década del siglo XXI...Y con la noticia de que los comunicadores no seremos necesarios en el mundo!!! JA JA JA
Ok. Bendito canal 11 que pone a trabajar a mi espíritu periodista.
Imagínense el mundo en unos 8 añitos...
¿Quién publicará un libro donde demande el fraude electoral del 2000 y los nombres, dueños de las manos negras que lo ejecutaron? (Igual y es algo tarde, pero por lo menos sigue viva la noción de que saber nuestra historia es el primer paso para conocer nuestro futuro), ¿Quién señalará las tranzotas entre empresarios y el gobierno?, ¿Quién apuntalará las porquerías que se suscitaron durante la contingencia de Influencia A1R1M1NN1? (Otro virus inventadote por el mundo del 2017 para hacer uso de millones de dólares), ¿Quién destapará los amoríos heterosexuales, homosexuales, pedófilos o pederastas de aquellos Padres Albertos, Gilbertos, Filomenos o Macarenos?, ¿Quién evidenciará en películas documentales el desgarrador fin que se le da a mujeres, niños y hombres abusados por la mano poderosa, tanto en nuestro país como en el mundo?, ¿Quién brindará la frialdad de una niña sufriendo las abominables consecuencias de los ataques nucleares, producto de la guerra?, ¿Quién informará pormenores de accidentes carreteros, marítimos, aéreos?, ¿Quién llevará a tu pantalla la magia y emoción de los juegos olímpicos, de la copa del mundo, la Champions ligue, el Super tazón o la Copa Davis?!!!, ¿Quién te regalará noches boca arriba disfrutando de la irreverencias más coherentes y críticas de la vida política, social y económica de tu país?, ¿Quién será ese cronista urbano y cotidiano del acontecer, triste o feliz, afortunado o desafortunado de tu cuadra, de tu colonia?, ¿Quién llevará a tus manos cada quince días tu revista National Geographic o mínimo De 15 a 20 ó Cincuentaytantos?!

¿Quién te mostrará los lugares que quizá nunca conocerás, plasmando en fotografías excelsas las tonalidades, matices y texturas, a través de 35 milímetros?, ¿Quién te ofrecerá toda una gama de nuevas tecnologías, probadas, estudiadas y desglosadas a través de una revista?, ¿Quién se encargará de buscar las nuevas formas de mejorar la comunicación entre los seres humanos, implementando herramientas y técnicas funcionales para tu organización o empresa?, ¿Quién te hará reflexionar sobre la forma más adecuada para emitir un mensaje y que sea efectivo?, ¿Quién te dirá cuántas veces se operó Sabrina?...bueno, para decir eso cualquiera puede, pero ¿Quién será el intérprete o traductor de los libros maravillosos escritos en árabe o ruso que quizá desees leer? Sin periodistas igual y ni te enteras de que existen.
¿Quién se encargará de toda esa publicidad pegajosa que nos hace cantar washawasheando y tomar coca-cola?
Y seguramente me estoy quedando corta. Y sé que hay fotógrafos, administradores, escritores... pero quién tiene la habilidad de abarcar todos y cada unos de estas actividades si no el periodista.
Pensemos, quién retratará la forma particular de integración de la culturas, así como el surgimiento de nuevas ideologías en un mundo que requiere unidad, calidad y calidez humana...
Simplemente, si los comunicólogos no fueran necesarios, estaríamos hablando de toda la humanidad, porque los más de 6 y medio millones de hombres que pueblan la Tierra requieren irremediablemente de la comunicación. ¡Somos individuos que no pueden sobrevivir sin expresar algo!
Igual y muchos políticos o empresarios (o empresarios-políticos, como es la moda últimamente) estarían felices de que no existieran los periodistas, ya que no tendrían a ese observateur tras sus pasos, analizando, estudiando, criticando y denunciando cada error y agandalle que cometan; pero pensemos si estaríamos dispuestos a vivir en un mundo donde no sabemos nada, nadie nos dice qué pasa o por qué pasa.
Piensa que en algún ligar hay una persona que puede hacer todo esto por y para ti... ¿Será que los periodistas no son necesarios?