miércoles, 14 de octubre de 2009

Por qué no uso Twitter

Si alguien hubiera preguntado, no habría podido precisar hacía cuánto tiempo había necesitado tanto escribir como lo estoy necesitando ahora.
Y es que no soy nada buena con las fechas; soy buena con los colores, con los nombres, apellidos, llantos, con las palabras poco comunes (como equinácea purpúrea) y con los reclamos a medias, pero con las fechas!...
Creo que todo empezó en un tiempo no muy lejano. Recuerdo sí, que era una noche de esas llenas de color y calor proveniente de lucecitas intermitentes y un antinatural pino con colguijos artesanales adornando la sala; no sé si era sábado o miércoles, pero sí sé que fue un día de aquellos donde el corazón anda medio lánguido y de repente experimenta un ritmo más regocijado.
Sólo me permitiré aclarar que esta no es mi historia y que yo no soy la protagonista, porque si alguien no debe ser protagonista de lo que he de narrar, soy yo –más que nada por salud mental–.
Sucede que tenía un amigo, de esos que nunca son amigos y que en mi caso ha sido mi único no amigo; él y yo éramos como uno mismo, misma mirada que ve todo en cámara lenta, misma risa de enamorados, mismos malos chistes, incluso hasta puedo asegurar que más de dos noches me pareció sentir que nuestro cuerpo también era uno mismo.
Este amigo platicaba conmigo a través del ms... (bueno no hace falta decir a través de qué) y como su internet era tan malo y su “compu” tan traicionera, me comentó de una herramienta cibernética que no era tan “pesada” como el msn, era algo llamado Twitter. Así que me comentó cómo activar una cuenta para así tener comunicación de una mejor manera. No sé qué se refería con “mejor manera”, pero en realidad nada de lo razonable en él me interesaba, la cuestión del amor nunca es razonable.
Entonces decidí crear una cuenta en esta página sobria y con un toque emo.
Número de followers:1 Número de following:1

Éramos en el mundo él y yo; nunca hubo mensajes de coquetería ni nada que tuviera algo qué ver con cosas comprometedoras, pues se trataba de alguien comprometido...creo. Pero no importa, el amor no es algo que yo busque con él –desgraciadamente, creo que él tampoco busca el amor conmigo- (Omita, por favor lector, la palabra “desgraciadamente”, no quiero que se piense que yo lo amaba)
Así fuimos felices con cortos comentarios, absurdos para terceros, pero muy significativos y secretamente atrevidos para él y para mí.
Hasta que un día (esta es la frase que hace pensar que todo va a dar un giro inesperado, pero lo cierto es que yo ya me lo esperaba), él dejó de escribir, lo cual era bueno ya que significaba que dejaría su escuela en los días feriados para regresar a casa, lo que implicaba, según una tradición desde hacía 7 años, que vendría a visitarme, sin permisos, sin aviso previo, pero con algo en sus manos: rosas.
Sí, estaba segura de que eso habría de suceder, incluso me emocioné, no por él sino por las rosas, claro está...
Y pasaron los días, al transcurrir cada uno de ellos me sentaba en el mismo lugar a esperarlo, miraba el sitio donde su presencia debería estar...y nunca estuvo. Cada día abría ese espacio que sólo era suyo y mío, pero no encontraba su rastro. Teníamos una cita y se quedó dormido; no lo culpo, ¿Quién se niega al sueño?, lo que no comprendo es por qué se negaba a nuestra no amistad. Por supuesto eso no me importa ya.
Dado lo acontecido, reflexioné sobre la utilidad que tenía Twitter para mí; digamos que la única razón por la que pertenecía a esa comunidad había partido de mi vida para no volver –estoy exagerando, siempre vuelve!-, así que decidí cancelarla, con la esperanza de que, al hacerlo, también se fueran los recuerdos de él; pero ¡Ah las tecnologías, nunca sirven cuando las necesitas!
En fin, esta es mi historia con Ju...con Twitter.

1 comentario:

  1. Mmmm.Sí, el twitter es lúdico en sí mismo, pero como todo juego exige jugarlo con tiempo y ser jugado por él; Se puede operar desde el teléfono, pero también quita tiempo. Sólo las personas que trabajan frente a una computadora, para desaburrirse, hacen uso indiscriminado de esta herramienta, como por ejemplo Mariana que trabaja en un hotel en la recepción y mantiene al segundo todas sus redes sociales. Desde luego, Twitter igual exige saber de temas a tratar -por eso, muchas personas en Twitter tienen alumnos de servicio social y prácticas profesionales redactando sus comentarios-,porque la verborrea(literal) abunda y aburre (zzzzzzz). Hoy , por ejemplo, ante la imperiosa necesidad de ganar dinero para sobrevir (en medio de la crisis)es necesario ocupar todo el tiempo el trabajo productivo (monetariamente hablando).
    Tengo Twitter por curiosidad, pero no lo atiendo por falta de tiempo y de ideas que valgan la pena.

    Sólo una observación,en su texto es necesario enfocar una estrategia de redacción para que quede clarísimo que efectivamente usted no es la protagonista del relato. Termina siéndolo; aquí, es importante trabajar la deixis.

    Le comento esto, sin otro afán más que perfeccionar la escritura, siempre perfectible.
    Tema muy interesante, adelante, felicidades.
    ¡Ah! El tema del amor es básico en blogger.

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